Ayer mi caminata dominical terminó en borrachera con furia, llegué en estado calamitoso a mi casa.
De hecho me quede dormida con ropa, porque no me dió pa sacarme nada.
El atardecer estaba muy piola y decidí salir un rato. Me puse a caminar y pasé a buscar al rebeco, aprovechando que vive al lado.
Llegamos al Café La Piazza, y nos sentamos con un ron en la mano. Conversamos hasta que empezó a cerrar el local.
El dueño se sentó con nosotras y empezamos a conversar. Le dijimos que eramos clientes habituales antes de partir de viaje. Que es una pena que vayan a demoler el cine y toda esa manzana que tiene tanta onda. Más que pena me da rabia que en este país no se conserve nada. Que lo nuevo tiene mucho más valor que lo antiguo. Por eso no tenemos indentidad. Porque borramos nuestra historia a cambio de una lucas.
También le pasa a la comuna por elegir a un alcalde facista, ex boina verde. Al final uno tiene lo que se merece.